Hans Selye el estrés y el síndrome general de adaptación


Hans Selye (1907-1982), médico vienés de familia húngara, fue doctor en química por la Universidad de Praga (1929) y se trasladó posteriormente a América. Establecido en Canadá, ha pasado a la historia por la elaboración del concepto de estrés, que empezó a usar por primera vez a finales de la década de 1940 para designar un estado de tensión continua y no resuelta en el organismo, que puede fue provocado por causas muy diversas y que acaba produciendo un conjunto de señales o síntomas que se manifiestan en forma de malestar físico, psíquico o emocional.

Parece que la palabra 'stress' apareció en inglés en el s. 14 con el significado de opresión, adversidad, dificultad, etc. El s. 19 la palabra significa 'sobreesfuerzo' (strain) y luego se aplica a la resistencia de materiales sometidos a una tensión. Según la Organización Mundial de la Salud estrés son: 'el conjunto de reacciones fisiológicas que preparan al organismo para la acción'. Esto, en principio, no debería ser peligroso, pero como se ha visto puede acabar por resultado muy incapacitante.

Los estudios hechos sobre veteranos de la 2ª Guerra Mundial reciente retornados del frente de guerra, permitieron a Selye elaborar la teoría del estrés psicológico, entendido como una forma de transacción entre el organismo y el medio, mucho más compleja que la ansiedad . Si bien toda situación nueva prueba incertidumbre y ansiedad, el estrés vendría a ser la expresión de una ansiedad desmedida. Cuando la ansiedad no es transitoria sino estable y continuada decimos que el individuo sufre estrés '. Consiste en aquella especie de respuesta del organismo ante estímulos percibidos cognitivamente como amenazantes, que provocan una respuesta física desmesurada y una gran incapacidad para centrarse en una tarea concreta. Pero el estrés no se da sólo en personas que sufren situaciones de violencia explícita, sino que ha acabado describiendo una situación generalizada de los individuos, sobre todo de los asalariados, en nuestras sociedades occidentales.

El estrés es la enfermedad más típica y tópica del sistema capitalista en los primeros años del siglo 21. Casi del todo desconocido en otras culturas, se ha convertido en una plaga en Occidente, por lo que, según declaraciones del ministro francés de trabajo , Xavier Bertrand (18 de marzo de 2008), 'en los países industrializados tiene un coste entre el 3 y el 4% del PIB'. Un estudio de Murray y Lopez (1998), de la Universidad de Harvard pronosticaba que el 2020 las cinco enfermedades más frecuentes en el mundo serían las cardiopatías, la depresión severa, el accidente de tráfico, los derrames cerebrales y las enfermedades crónicas de pulmón, pero todas tendrían como factor subyacente, directo o indirecto, la situación de estrés.

El estrés se manifiesta en forma de enfermedades físicas (fatiga, insomnio, problemas digestivos ...), hábitos de vida excesivos (fumar más, comer demasiado o demasiado poco ...) y también con reacciones de angustia, cólera, contactos difíciles con los demás, violencia, indecisión ...

Como decía el propio Hans Selye: 'El hombre moderno deberá dominar su estrés y aprender a adaptarse o se verá condenado al fracaso profesional, a la enfermedad ya la muerte prematura'.

El antecedente más inmediato de la teoría del estrés de Selye, hay que buscarla en el concepto de homeostasis elaborado por Walter Cannon (1929). En griego, 'homoios' significa 'similar' y 'stasis' significa 'posición'. Para Cannon la tendencia fundamental de los cuerpos era la búsqueda del equilibrio dinámico. La lucha y la huida serían, así, reacciones para recuperar el equilibrio. Tanto la comida como el dormir tienen un papel central en este proceso para que restauran los equilibrios rotos por el esfuerzo, el trabajo, etc. En la homeostasis corporal juegan un papel central el azúcar y la orina: los desequilibrios en ambos elemento son una de las causas básicas de un gran número de enfermedades comunes. Pero también desde el punto de vista psicológico, la conducta humana podría ser considerada desde el punto de vista de la consecución del equilibrio.

A partir de la homeostasis se puede comprender el estrés como aquella situación emocional (o psicológica) en que el individuo considera que el equilibrio interno ha sido roto y en el que lucha o huida no son buenas estrategias para recuperar la del homeostasis. Cuando el organismo no puede conseguir el equilibrio ante una situación se produce una reacción natural de estrés. Cabe destacar que el estrés no es necesariamente una enfermedad, sino una situación o un proceso natural del organismo que busca adaptarse a una situación nueva y compleja en su gestión.

De ahí la distinción entre 'Euestrès' (estrés 'bueno') y 'Disestrès' (estrés 'malo'). Selye decía. 'no es el estrés que nos mata, sino nuestra reacción a él'. En situaciones de estrés 'bueno' somos más ocurrentes, más divertidos, tenemos más memoria, nos brillan los ojos, se nos eriza el pelo, etc., aunque luego cuando llegamos a casa nos sentimos cansados ​​y sentimos cosquilleo en las piernas . En el 'disestrès', en cambio, nos notamos bajos de moral, cansados, incapaces de responder ya menudo violentos. Un conferenciante brillante y bien pagado que habla a un auditorio interesado puede estar bajo una situación de euestrès, en cambio un profesor que repite una lección en una escuela sórdida, a alumnos sin motivación por la materia y con directores y jefes de estudios agresivos y controladores, está fácilmente expuesto a un serio 'disestrès', dependiendo de las estrategias adaptativas de que disponga (por ej., la ironía, la complicidad con otros compañeros del claustro de profesores, la capacidad de relajarse, la felicidad en la su vida sexual fuera del trabajo, etc ...).

Según Selye, 'los humanos no deberían procurar evitar la tensión más allá de lo que evitan el alimento, el amor o el ejercicio'. El euestrès nos ayuda a crecer, mientras el disestrès nos derrumba.

Por eso Selye llamó el estrés, Síndrome General de Adaptación (SGA). Esta SGA pasa por tres fases: (1) reacción de alarma, (2) resistencia a la situación estresante y (3) agotamiento.

(1) En la reacción de alarma se moviliza la energía para afrontar la situación estresante, lo que hace que otros sistemas, como el inmunitario, queden desasistidos, lo que nos hace más vulnerables a las enfermedades.

(2) Resistencia significa que si la situación estresante se alarga, el cuerpo se adapta. Pero esto es muy malo para la salud porque la energía se concentra en la reacción de resistencia al estrés.

(3) Agotamiento es el que se produce cuando el cuerpo ya no puede resistir más. Después de una exposición prolongada a una situación estresante, la resistencia disminuye y el sistema inmunitario se convierte deficiente. El ego amenazado duda de sus propias capacidades (pesimismo existencial). Aparecen infecciones, enfermedades cardíacas, tristeza e ideas suicidas, etc.

Se ha debatido mucho porque no todo el mundo reacciona con igual ante las situaciones que pueden provocar estrés. Se conocen algunas 'paradojas del estrés' y parece demostrado estadísticamente que la vacuna contra la gripe tiene menos eficacia entre personas estresadas que se ocupan de enfermos con demencia senil y que las personas estresadas que trabajan en temas de comunicación (maestros .. .) sufren mucho más reuma que el promedio. No sabemos, pero, ¿por qué sucede esto desde el punto de vista fisiológico.

Algunos psicólogos atribuyen esta reacción diferente al papel de las hormonas. Parece demostrado que tener demasiado o demasiado pocas hormonas vinculadas al estrés (adrenalina, cortisol) disminuye o bloquea la memoria. Los individuos sometidos a estrés tienden a cometer lo que se ha llamado 'el error del azúcar': comer productos de pastelería industrial o sobrealimentar a ataja momentáneamente el proceso estresante pero produce otras enfermedades.

En el mundo de los psicólogos es habitual decir que el estrés 'depende del CINE'. Es una regla mnemotécnica para referirse a las cuatro causas básicas de la enfermedad: C (control), I (imprevisibilidad), N (novedad), E (ego amenazado). Cuando tenemos la sensación de perder el control sobre nuestra vida, cuando estamos sometidos a azares imprevisibles, cuando no somos capaces de asimilar una novedad o cuando nuestro ego o autoimagen se ve amenazado, entonces el estrés nos hace daño. En palabras del propio Selye: 'cada estrés deja una cicatriz indeleble y el organismo paga por su supervivencia después de una situación agotadora haciéndose un poco más viejo'.

En la década de 1970, Herbert J. Freudenberger (1926/99), médico alemán residente en Estados Unidos, elaboró ​​el concepto de 'síndrome de Burn Out' (o 'del quemado') que él vinculaba a la intensidad del compromiso laboral del trabajador. Definió este estado como "fatiga o frustración producida por la devoción a una causa, forma de vida o relación, que fracasa en producir la recompensa esperada". De manera que se 'quema' más quien más 'implica' con la empresa y el trabajo. ..

Para algunos estudiosos el Burn Out significa la extensión e intensificación del estrés laboral (a distinguir del estrés vital, es decir, de la acumulación de cambios vitales, en casa, en las relaciones humanas, etc.) y para otros el paso del estrés a la depresión.

El 'Burn Out' se caracteriza por (1) agotamiento, sentimiento de falta de fuerza, tanto a nivel físico como fisiológico, (2) cinismo, distancia e indiferencia respecto al trabajo y (3) ineficacia, que describe el sentimiento de fracaso profesional y la pérdida de confianza en las propias capacidades. El sufre un 25% de los enseñantes y un 50% de los médicos y tiene que ver con el sentimiento de no ser reconocido profesionalmente. B.M. Byrne define el síndrome incluye variables como son la ambigüedad de la situación, el conflicto de rol, la sobrecarga laboral, el clima de grupo y la autoestima. Existe un test de 22 preguntas llamado 'Malasch Burnout Inventory' que permite medir la intensidad del síndrome del quemado.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

 

Ciencia y Tecno Copyright © 2011-2012 | Powered by Blogger